jueves, 9 de julio de 2009

Municiones contra los finales


¿Has notado que tus profesores sonríen más de la cuenta, que las fotocopiadoras revientan y que tus patas se presentan con ojeras? Como todos los ciclos, han llegado los exámenes finales y El Caleta ha estudiado las cinco armas más populares que usamos para enfrentarlos (léase, aprobarlos).
1. Un Café cargado


Un clásico eso de inyectarnos cafeína en el cuerpo. Una, dos, tres tazas, el número es lo de menos. La fórmula es simple: mientras más cargado el café, más horas despiertos y mientras más horas despiertos, más tiempo para estudiar. La ventaja es que casi siempre hay una lata en la cocina. Suave nada más que una sobredosis puede despertarte un dolor de cabeza más grande que el del propio examen.

2. Un Puchito


Los ceniceros cargados de nicotina y alquitrán –los compuestos de los cigarros– son un síntoma inequívoco de que hay alumnos estudiando. Luego de unas pitadas, las humaredas flotando en el aire nos regalan una sensación de relax mientras nos engullimos de lecturas. Sin embargo, sus efectos a largo plazo pueden ser bastante más serios que el de una mala nota.

3. Comida Chatarra


Papas, gaseosas y hasta los básicos Chizitos. Todo el desfiles de insuflados cae bien durante esta época y, mejor aún, si son en cantidades industriales. El mito dice que al masticar grasas saturadas paliamos también nuestra ansiedad. Los riesgos son que puedes acabar con la “Sonrisa Kolynos” (osea con caries) o con una barriga más seria que la de tu ‘profe’.

4. Un energizante


Nacido en la última década, este es quizás el representante de nuestra generación. Se cree que su explosiva combinación de cafeína, azúcar y taurina pueden dejarnos despiertos durante largas horas. El problema es que puede hacer latir nuestros corazones como si estuviésemos templados y que unas cuantas latitas cuestan tanto como la boleta del semestre.

5. Una rueda de chistes


Suena absurdo, pero quizás sea este el método más barato y recomendable. La risa, lo demuestran los estudios, crea sensaciones de relajación y bienestar. Tomarse un descanso para contar chistes es un método sano y barato que, además, incentiva la creatividad que vas a necesitar para aprobar tu examen. El tema es que si se pone bueno, la sesión humorística puede extenderse demasiado.

Por supuesto, los efectos de estas armas son siempre relativos. Para algunos es un cliché estudiantil, para otros funcionan y hay quienes creen que todo depende de cada organismo. Sin embargo, efectivos o no, lo que es innegable es que se han convertido en una especie de aliados, incondionales compañeros durante la singular etapa de 'Los Finales'.

BY: http://www.universiando.com/zonacaleta/detalle.php?id=3724

0 comentarios:

 
Chamita creditosbtemplates creditos Templates by lecca 2008 .....Top